Mata al Vermes y a la Tenia

Los vermes, más frecuentes son los ascárides (vermes cilíndricos) y las tenias (vermes planos). Se instalan en el intestino, se multiplican y agotan al perro.

Los ascárides, finos y de unos siete o nueve centímetros de longitud, son los más dañinos. La madre sin vermifugar los transmite al feto o al cachorro por la leche. Provocan trastornos muy graves (diarrea, estreñimiento, vómitos) y liberan una sustancia tóxica que puede provocar ataques de epilepsia.

Las tenias son menos peligrosas  pero resultan difíciles de exterminar. Sus larvas viven en las pulgas que el perro traga al intentar quitárselas. La tenia llega al estómago y allí se desarrolla. Se puede encontrar segmentos de tenia visibles en las heces del perro.

Existen otras vermes, trichuris vulpis y ancylostoma, que se instalan en el intestino; los estrongilos lo hacen en los pulmones y el corazón, y las filarias en los vasos sanguíneos y el corazón.

Para conocer el tipo de lombriz, hay que llevar al veterinario una muestra de las heces del perro para que la analice. En determinados casos, el veterinario realizará, además un análisis de sangre. Con toda seguridad prescribirá un medicamento que extermina los vermes intestinales: un vermífugo. 

Redactado por Luis Landeo

El Nacimiento de las razas (El Hombre y El perro parte 5)

*Este es el último post acerca del origen del perro y el acercamiento con el hombre, en estos días se ha presentado una pequeña investigación del origen del can segmentada en tan solo 5 pequeñas partes,  lo cual resulta muy interesante para todo aquel que sea entrenador o un amante de los perros, porque al saber la historia de evolución de un perro sabremos mas sobre su psicología.  Ya para finalizar debo recalcar que son pequeños post por cuestiones de no aburrir al lector, ya que no es lo mismo leer en un website que leer una info en una revista, una lectura larga en una computadora llega a ser muy tediosa en especial para el ojo humano.

 

El hombre una vez convertido en agricultor y ganadero, seleccionaba los perros según sus aptitudes (olfato, valor o potencia) para adoptarlos a tareas específicas como la defensa de cultivos contra ungulados salvajes. De este modo, estos valiosos ayudantes le permitieron mejorar sus condiciones de vida.

Desde entonces, la especie canina ha experimentado una asombrosa diversidad, en función de la localización geográfica y de la selección artificial llevada a cabo por los hombres, según sus necesidades prácticas, económicas, éticas o religiosas. Esta diversidad, considerablemente incrementada desde hace un siglo (en la actualidad existe alrededor de 350 razas), permite hoy satisfacer la totalidad de las necesidades particulares y los gustos del hombre, hasta el extremo de crearse perros totalmente degenerados, tanto en lo que se refiere a comportamiento como morfología.

Cuando se compara el lobo con el perro, se constata que la domesticación ha conllevado una especialización: algunos perros han desarrollado un olfato muy agudo, mientras que otros una morfología de cazador a vista. Tal y como sugiere el etólogo Zimen, se pasa del lobo “atleta completo” capaz de participar en todas las pruebas y de obtener unos resultados medios pero más que suficientes para su supervivencia, a un perro especializado que en una disciplina, y solo en ésa, supera las facultades del lobo.

Redactado por Luis Landeo

Lobo Domesticado y Hombre (El Hombre y el Perro parte 4)

Los hombres del paleolítico, nómadas en su mayoría, sin duda se encontraban a menudo con los lobos, depredadores particularmente diestros. Es también bastante probable que los hombres se apropiaran en ocasiones de presas a las que recientemente el lobo había dado muerte. Como serios competidores, hombres y lobos se encontraban en las tierras de caza, ambos adoptaban modalidades de caza en grupo o manada, perseguían las mismas presas y se adaptaban con rapidez al terreno. Sin embargo, las semejanzas entre el lobo y el hombre no quedan ahí: las técnicas de caza condicionaban la socialización y la jerarquía tanto de la comunidad como de la manada, ya que toda actividad en grupo precisa una comunicación elaborada. Cabe pensar que los hombres no mataban sistemáticamente a los lobeznos que encontraban, sino que los criaban, para comerlos posteriormente en períodos de hambruna, para proteger y mantener limpios los campamentos o simplemente a fin de calentarse en las noches frías. 

Redactado por Luis Landeo

Orígenes del perro (El Hombre y el perro parte 3)

Todos los carnívoros actuales tienen por ancestro el miacis, una especie de gineta (animal similar a a un can y a un felino) arborícola de América del norte que vivió en el eoceno (hace unos 40 o 50 millones de años). La diferenciación  de los cánidos primitivos comienza a partir de Oligoceno y tiene lugar fundamentalmente en América del Norte. Hace unos 35 millones de años, el Hesperocyon, un animal con un aspecto entre felino y canino, abandonó progresivamente la vida de un arborícola para cazar en el suelo. El Mesocyon, del tamaño de un coyote y aspecto robusto, tomó el relevo hacia finales del Oligoceno (hace 23 millones de años). Finalmente, aparecería Tomarctus, hace unos 10 o 15 millones de años. Con un cráneo más voluminoso, se le considera cuenta en la actualidad con 38 especies. El generó Canis está representado por el lobo, el chacal, el coyote y las formas domesticadas, el dingo de Australia y el perro.

Hoy en día, los científicos ya no albergan ninguna duda sobre el origen del perro. Desde el Chihuahua al dogo alemán, todos los perros descienden del lobo. En realidad, la especie canina no desciende de una sola y única raza de lobo domesticado en un lugar preciso del globo y en una época determinada.

 

Los Zoólogos suponen que las principales razas de perros se desarrollaron a partir de diferentes subespecies de lobo (lobo indio, lobo de oriente próximo, lobo europeo, lobo norteamericano, lobo chino…)

 

Redactado por Luis Landeo