El Hueso

Los huesos constituyen un auténtico placer para el perro. Sin embargo, es absolutamente necesario evitar los de pollo, cordero o conejo, ya que al deshacerse con facilidad, se rompen en astillas puntiagudas que suelen clavarse en la garganta, obstruir el esófago o, peor todavía, perforar las paredes intestinales. Los grandes huesos de buey de vaca son los más aconsejables.

Al roer huesos, se fortalecen las mandíbulas y se evita la formación de sarro en los dientes por efecto de auto limpieza. Sin bien es cierto que los huesos tiene el inconveniente de estreñir al perro, éstos proporcionan a nuestro compañero horas, a veces días, de felicidad. Cuando entierra su botín, está siguiendo el comportamiento ancestral de “guardar reservas para los tiempos difíciles”. Lo recuperara mas adelante cuando pueda saborear su manjar bien manido lejos de miradas envidiosas. Algunos listillos entierran rápidamente el hueso esperando que lleguen otras golosinas similares.

También podemos ofrecerte piel de vacuno, nervios u orejas, es incluso mendrugos de pan seco. El placer de roer por el mismo.

Redactado por Luis Landeo

El Origen Mitológico Del Bóxer

Una de las leyendas dice que cuando los dioses griegos se propusieron modelar las diferentes clases de perros, decretaron, llegando al bóxer, que sería el más bello del mundo. Al oír estas palabras, el bóxer brincó de alegría y se precipitó orgulloso  a contemplarse en un espejo, chocando violentamente con él. Se aplastó la nariz, y desde entonces su cabeza y su chato hocico no corresponden a la modelada belleza de su cuerpo.

Otra leyenda cuenta que el quinto día de la creación, Dios modelo en arcilla a diferentes razas de perros. Al acabar la silueta del Bóxer, decidió que sería el más bello de todos: un perro que aliaría fuerza y nobleza. Al oír estas palabras, el Bóxer  levantó la cabeza bien alta. Con la certeza de ser el más bello de todos,  adoptó aires de grandeza y comenzó a desfilar orgulloso y altanero delante del resto de las figuras de los perros. Si bien los perros pequeños le mostraron respeto y admiración, no sucedió lo mismo con los grandes, profundamente ofendidos. Los gruñidos y los insultos se multiplicaron. Entonces el bóxer, incapaz de contener su ímpetu, se lanzó sobre uno de ellos golpeándose violentamente la nariz. Como la arcilla de su hocico no había temido tiempo de secarse, este se deformó. El señor, divertido por el incidente, decidió que el Bóxer conservaría el hocico plano y cuadrado hasta el día del juicio final.  

Redactado por Luis Landeo

Juegos con Perros

Juegos con Perros

También valen para estos juegos los diferentes utensilios que existen en el mercado para estos menesteres (rodillos, cordones, conos, triángulos, mordedores de goma, etc.) lo cierto es que con una oferta tan amplia, no debería usarse bajo ningún concepto piedras o palos, máxime si el perro ha desarrollado el habito de cogerlos, pues al final quien lo paga son sus dientes.

Ir por juguetes y traerlos es un juego milenario pero para que los perros de nuestros días sigue siendo excitante, físicamente intenso y siempre entretenido. Con perros posesivos puede inducir a la respuesta negativa de no entregarlos si esto ocurre, debe ser <<reparado>> con una correa larga y en sesiones de educación, nunca en los momentos de juego.

Cuidado puede ser peligroso!!!

La práctica del juego con perros posesivos sin embargo la desaconsejamos en general, a no ser que el  dueño posea nociones básicas sobre adiestramiento canino. La razón no es otra que con frecuencia el perro aprende a medirse con el dueño de “tú a tú”. No obstante si de cualquier forma el propietario decide practicar este delicado juego, debería siempre enseñarle antes a su perro a soltar la orden. 

 

Redactado por Luis Landeo

El Síndrome del Perro Meón

El síndrome del perro meón  

¿Y qué cachorro no lo es? Todos los animales, incluido el hombre, es incapaz en los primeros estadios de su vida de contener la orina. El problema comienza cuando nuestro perro crece y sigue ensuciándose en casa. El control voluntario de la micción no comienza hasta los 10-12 semanas de edad, completándose en torno a los 5 meses de vida. Es preciso saber que aproximadamente  uno de cada diez perros relaja su vejiga bajo circunstancias concretas. Es una conducta común en los cachorros cuando experimentan sentimientos de alegría y que en ocasiones perdura hasta cerca del año. El desencadenante de tal conducta puede ser la presencia del propietario tras un periodo en el que no la ha visto y la alegría que ello ocasiona al cachorro.

Es un momento de gran alborozo  y fuerte  emoción para el perro. No debe confundirse con la micción por miedo, si se tratase de una manifestación de pánico iría acompañado de una descarga de las glándulas anales, lo que no se produce. Cuando un perro se ve sometido a un castigo excesivo o implicado en una pelea contra un contrincante que le atemoriza se produce la descarga de las glándulas anales, acompañada o no de micción. En algunos perros al llegar a la ancianidad van desapareciendo de  modo gradual las inhibiciones creadas por la educación y aparecen hábitos propios de los cachorros entre ellos la incontinencia urinaria. No se trata de un vicio sino de un síntoma de senilidad.

 

La solución: Si observamos que nuestro cachorro tiene tendencia a orinarse cuando le acariciamos o jugamos con él, debemos buscar el desencadenante del hábito,  que suele ser la mano extendida para acariciarlo. Aunque nos resulte duro hemos de abstenernos de determinados juegos o caricias que observemos provocan tal hábito.

Redactado por Luis Landeo