El Síndrome del Perro Meón


El síndrome del perro meón  

¿Y qué cachorro no lo es? Todos los animales, incluido el hombre, es incapaz en los primeros estadios de su vida de contener la orina. El problema comienza cuando nuestro perro crece y sigue ensuciándose en casa. El control voluntario de la micción no comienza hasta los 10-12 semanas de edad, completándose en torno a los 5 meses de vida. Es preciso saber que aproximadamente  uno de cada diez perros relaja su vejiga bajo circunstancias concretas. Es una conducta común en los cachorros cuando experimentan sentimientos de alegría y que en ocasiones perdura hasta cerca del año. El desencadenante de tal conducta puede ser la presencia del propietario tras un periodo en el que no la ha visto y la alegría que ello ocasiona al cachorro.

Es un momento de gran alborozo  y fuerte  emoción para el perro. No debe confundirse con la micción por miedo, si se tratase de una manifestación de pánico iría acompañado de una descarga de las glándulas anales, lo que no se produce. Cuando un perro se ve sometido a un castigo excesivo o implicado en una pelea contra un contrincante que le atemoriza se produce la descarga de las glándulas anales, acompañada o no de micción. En algunos perros al llegar a la ancianidad van desapareciendo de  modo gradual las inhibiciones creadas por la educación y aparecen hábitos propios de los cachorros entre ellos la incontinencia urinaria. No se trata de un vicio sino de un síntoma de senilidad.

 

La solución: Si observamos que nuestro cachorro tiene tendencia a orinarse cuando le acariciamos o jugamos con él, debemos buscar el desencadenante del hábito,  que suele ser la mano extendida para acariciarlo. Aunque nos resulte duro hemos de abstenernos de determinados juegos o caricias que observemos provocan tal hábito.

Redactado por Luis Landeo