El gran musher Seppala: La verdadera historia de sus perros Togo y Balto.


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Seppala tenía una forma un tanto curiosa de manejar a sus perros, tenía aquellos que formaban parte del “equipo A” y otros que formaban parte del “equipo B”. Los del equipo A eran los mejores perros, aquellos que antes de los 6 meses mostraban talento para tirar de un trineo, mientras los de equipo B eran los “perros menores”, sólo usados en emergencias, eran castrados a los 6 meses, Balto fue uno de ellos.

Seppala no confió en Togo en un primer momento, demasiado pequeño. Así que lo vendió a una señora de cuya casa se escapaba constantemente y volvía a la casa de su criador. Devuelto y vendido pro segunda vez, Togo hizo de las suyas de nuevo, regresando junto a su verdadero amo una vez tras otra, hasta que, finalmente, Seppala lo aceptó en sus perreras, de donde se volvía a escapar cada vez que el equipo del musher y los perros salían en trineo. Togo corría junto al equipo y molestaba a los perros, lo cual molestaba mucho a Seppala.

Un día en que el noruego salió a cumplir con un pedido (ayudaba a una empresa de materiales de construcción o algo así.. a cambio de comida para sus perros) dejó a Togo bien atado en una perrera, pero él intentó escapar de nuevo, quedando enganchado de una apta y bastante lastimado. Cuando lo lograron soltar nadie fue capaz de sostenerlo y salió a toda velocidad siguiendo el rastro de Seppala, quien, camino a recoger la carga, vi una figura zorruna a lo lejos: era Togo de nuevo. Harto, el musher decidió poner al perro en un lugar de tiro cerca del trineo, donde lo pudiera tener bien controlado, pero el animal, a la corta edad de 8 meses, lo hacía tan bien, que fue ganando puestos hasta que, al final del día, compartía liderazgo con su padre, quien había sido perro guía por muchos años.

Balto, en la otra mano, había sido castrado por no ser talentoso, por eso no encontramos su línea sanguínea en perros actuales. Él sería recogido por el ayudante de Seppala, Gunnar Kaasen, quién lo describió como un “florecedor tardío”. Gunnar ayudaba a Seppala, por lo cual éste le dejaba utilizar equipos de sus perros.

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